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Ensayo


Derecho Torcido: "La libertad en sentido estricto"
por Alberto Carlos Bustos.
En los estudios más recientes sobre la libertad y sus variables ontológicas los filósofos del derecho han tenido la particularidad de evitar las consecuencias de la aplicación de sus teorías en la realidad concreta de los procesos penales, como en el histórico precedente jurisprudencial "Marcelo Selamastick contra Mónica Galindo" debemos recordar la famosa cita del tan recordado Juez López Pressa cuando dice "¡Sin la libertad el hombre es una mierda!” 
Al remitirnos a la polémica obra del doctor Arthur King (que en sus “Principios del Derecho Meretriz” ha establecido una base conceptual para la apertura de los distintos campos de actividad recreativa en horarios nocturnos a la práctica de la profesión más antigua de la historia humana), podríamos hacer un paralelo entre las concepciones de Dogman y Perrovsky sobre el mismo hecho y la crítica que ambos le hacen a King, es decir, que “sólo contempla el horario nocturno como apto para la actividad meretriz.” De todo esto se desprenden dos interrogantes: 1- ¿Es la obra de King una reivindicación de la libertad en sentido estricto? Y 2-¿A King le pusieron Arthur por el Rey Arturo de la Mesa Redonda? Este segundo interrogante lo trato en mi libro anterior que no viene al caso mencionar. 
Ahora bien, la primera cuestión deberíamos considerarla dentro del marco más amplio del Derecho Procesal Universal y para esto me remito a la inigualable obra de Don Satur “La Libertad es un Bizcocho” donde de una manera que caracteriza su genialidad analiza el concepto amplio de libertad mediante sucesivas analogías culinarias, que terminan en la siguiente reflexión: “La libertad es la posibilidad de elegir. Por ejemplo, si voy a la panadería y pido un vigilante pero me dicen que no tienen y me ofrecen bolas de fraile; andá a cagar, me voy a otra panadería a buscar mi vigilante. ¡Eso es libertá!” 
Esto lo podemos evidenciar a través de un minucioso trabajo de derecho comparado donde se observa claramente que el código aduanero de Qatar dice "la libertad de transportar bizcochos no debería distinguir raza, religión, ni si esta mas crudo o cocido”. Teniendo en cuenta este marco conceptual podemos afirmar sin inconvenientes que no.
 
La obra de King no es una reivindicación de la libertad en sentido estricto ya que le pone límites; dejándola como algo que sólo pueda realizarse plenamente de noche y en los parques. Yo creo que la obra de King, más allá de habilitar un par contextos más democráticos, ha sentado jurisprudencia para los posteriores abusos de autoridad que ya son cosa del pasado gracias a Dios y a su Obra. Porque gracias a Juan de Dios Martínez, comúnmente llamado por sus colegas Dios, y a su Obra Maestra “Derecho Canónico y Libertad en Sentido Estricto. Desde la perspectiva de alguien a quien le importa un carajo lines el Derecho Canónico y la Libertad en Sentido Estricto” es que hemos podido traspasar los límites de la virtualidad, es que hemos podido buscar el valor del contacto humano como condición indispensable para la procreación y es que emos y floggers han podido ver en Cumbio un icono de la libertad en sentido estricto. Y así hemos de poner empeño en nuestra profesión. 
Para otras concepciones de la libertad en sentido estricto recomiendo ver las obras de Róman Rick Elmer,“Foul y Derecho al Penal” edit. Fulbo-Ludo, 1997; la del Lic. Pablopulos Lezcanonosovos, “Derecho Cantado, desde adentro y desde afuera” edit. 4 Paredes, 1996-2009 puntera  puntera; y desde una perspectiva de género, en la obra de Eliza K. Riós, “Los Hombres Son Unos Chotos” en el capítulo ocho, “Con mi cuerpo hago lo que se me canta el orto”, trata acerca de la libertad en sentido estricto inspirada por Dios y su Obra antes mencionada. 
Pero la cuestión de fondo es si la libertad en sentido estricto nos debería interesar como meta o ponga de nuestro quehacer cotidiano. Si la libertad en sentido estricto, y así lo creo, es nuestra cuestión de fondo, entonces no deberíamos preocuparnos en decir la verdad, sino más bien en que lo que digamos parezca la verdad. Todos sabemos que en un juicio lo más importante es ganar. Ganar la libertad. La libertad de nuestro nuestro defendido sea como fuere.
 
Nosotros ganamos la libertad en voz activa. La libertad es ganada por nosotros en voz pasiva. Nosotros la ganamos. Y asi demostramos que la libertad es nuestro objeto directo. 
Esa es la libertad que tenemos. La que nos da el sistema con sus huecos. La que ejercemos y que debemos ejercer día a día en el ejercicio de nuestra profesión. Ejercitándonos, como el soldado se ejercita en el ejercicio cotidiano de ejercer en el Ejército. Poder hacer de este mundo un mundo más libre. Es nuestra profesión, nuestra militancia y nuestra fuente de todo tipo de ingresos.
 
Para que todos puedan hacer lo que quieran sin tener miedo al castigo punitivo de la ley. Sin distinción de raza, de pueblo, de color, de religión, de sexo, de edad, de culpable, de inocente o de narváez. Debemos procurar la libertad para nuestros defendidos. Libertad en el sentido estricto de la palabra.
Dr. Alberto Carlos Bustos Colegio de Abogados de la Ciudad
Se recomienda mi proximo libro bajo pseudónimo 
en el que trato el tema del derecho meretriz y la religión pagana

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